Relato de incesto entre hermanos

Los mejores relatos de incesto de internet, imperdibles. Las historias mas calientes que leiste!!

A pedido de nuestros visitantes, publicamos los relatos eroticos de incesto que nos envian, no vas a poder creer lo cachondos que son estos relatos, si los relatos de incesto te ponen la polla de punta, no te podes perder los que tenemos para vos aqui, en incesto.ws

 

Mi hermana, es solo mia

 

Esa tarde me encontraba solo con mi hermana, yo me encontraba en mi cuarto y ella en la sala hablando por teléfono con su novio, me encontraba demasiado caliente y me masajeaba la verga por encima del pantalón, no tenia nada que hacer ni con quien salir; después de un rato oí como se despedía mi hermana y colgaba el teléfono.

Estaba subiendo las escaleras y se dirigía a su habitación, se acerco a mi puerta y toco.

¿Qué haces flojo? Me pregunto.

Nada, perdiendo un poco el tiempo, y tu. Conteste.

Pues no tengo nada que hacer y me acaban de cancelar una cita, Así que me voy a bañar y después me dedicare a ver televisión. Me comento y salió.

Poco rato después, empecé a escuchar como se metía a su cuarto y salía, para entrar al baño, se abrió la llave de la regadera y entonces me levante, sigilosamente me dirigí hacia el baño y acerque mi oído, ella se estaba desnudando ya que pude escuchar como deslizaba el ziper de su vestido. Luego dirigí mi cabeza a la chapa de la puerta y coloque mi ojo en la rendija de la cerradura. Efectivamente, ella se encontraba en sostén y bragas. Comenzó a mirarse al espejo, lo cual me permitió verla por un largo rato, traía un juego de algodón blanco que dejaba ver sus muy poco sus partes, pero que se le ceñía al cuerpo estupendamente, la rajada de su culo atrapaba parte de la tela, dejando ver la redondez de su trasero, su vagina se notaba muy claramente y unos cuantos de sus vellos escapaban por el borde la sus bragas. Sus senos se notaban pequeños pero muy firmes y su pezón se pegaba a la tela como queriendo escapar de su prisión.

Después de admirarse un rato al espejo, se comenzó a despojar de las pocas prendas que traía puestas, para este entonces yo ya tenia la pinga más tiesa que una barra de hierro forjado. Su sostén fue el primero en dejarme ver sus senos hermosos que se erguían apuntando hacia el techo con sus aureolas rosadas. Después sus nalgas que a pesar de estar ella bastante delgada, tienen una forma más que exquisita y su panocha ya no la pude ver, porque se introdujo en la bañera y cerro la cortina.

Una idea atravesaba mi mente mientras ella continuaba bañándose, me encamine hacia mi habitación y tome del cajón de mi buró un frasquito que había comprado para ocasiones especiales, esté contenía mosca española. Me dirigí a su recamara y vertí dos gotas del liquido en el baso de agua que se encontraba sobre su escritorio.

Rato después eme encontraba en mi habitación esperando con impaciencia, escuche cuando ella salió del baño y se metió a su cuarto, poco más tarde salió y se dirigió a la sala. Era tiempo de ver si mi plan había resultado. Caminé hacía su habitación y busque el baso que ya no se encontraba ahí; baje a la cocina y lo vi en el lava trastos completamente vació.

Era la ahora de poner a funcionar mi estrategia, me acomode en el sofá en donde ella se encontraba y me puse a ver la tele junto con mi hermana, de vez en cuando le hacía comentarios de cuan bonita era, para ir sondeando el terreno. En un corte comercial me coloque de tras de ella y le comencé a dar un masaje, primero en el cuello, mis manos recorrían sus pequeños hombros y su cuello, blanco como la nieve.

Note que le estaba gustando el masaje y no me detuve, pero si fui avanzando más mis manos por su cuerpo, deslizaba mis manos desde su cuello hasta la mitad de su espalda, ella no decía nada pero me di cuenta de que su respiración se agitaba.

Acuéstate para que pueda hacerlo mejor. Le dije.

Es-es-esta, bien. Respondió un poco perturbada.

Se recostó en el sofá quedando boca abajo, yo me senté a un lado de ella en la orilla del sillón. Mis manos continuaron recorriendo su espalda y poco a poco avanzaba más hacía sus nalgas. Todo por encima de su larga playera. Ya mis dedos comenzaban a tocar la base de sus nalgas, pero yo quería disfrutar de este momento, así que me retiraba y seguía en otro lado, ahora masajeaba sus costados y pasaba la mano muy cerca de la base de sus tetas y regresaba a la espalda, pero cada vez más hacia las nalgas. De pronto y sin saberlo ya me encontraba acariciando sus nalgas cachondamente, mi mano se colocaba completamente encima de sus cachetes y los masajeaba en círculos, después con mis dedos dibujaba la hendidura de su culito y metía mis dedos en la separación de sus nalgas para acariciar su ano.

Ella respiraba agitadamente y separo un poco sus piernas para que yo pudiera meter mejor la mano, podía sentir sus labios vaginales a través de la tela de la playera y sus bragas, los frote unos instantes y regrese a sus nalgas. Me incline y comencé a besarle la nuca, mis labios devoraban gustosos el sabor de la piel blanca de mi hermana, su cabello largo estaba de lado y con una mano se lo acariciaba mientras la otra seguía ocupada en su escultural trasero. Pronto mi lengua inicio su labor y empezó a lamer esa exquisita piel.

Me levante por un momento y ella se giro boca arriba, sus ojos denotaban el deseo que sentía de ser poseída; acerque mi boca a la suya y nos besamos como hombre y mujer y no como hermanos, su sabor es delicioso. Mi mano jugaba ahora con su vagina que ya se sentía muy húmeda aun y cuando lo hacía por encima de su playera, uno de mis dedos recorría todo el canal de su panocha. Ella me besaba con gran vehemencia y me abrazaba fuertemente. Podía sentir sus senos apretarse contra mi pecho, sus pezones se erguían maravillosos y también pude sentirlos a pesar de la camiseta.

Ya no pude resistir mas el deseo y mi mano bajo un poco de su vagina para tomar el borde de la playera y comenzar a subirla, me retire del beso que nos estábamos dando para poder apreciar su cuerpo mientras lo iba desnudando. Sus largas y delgadas pierna aparecían ante mis ojos, blancas y con formas deliciosas que me ponían cada vez más cachondo. Sus bragas blancas fueron quedando a la vista, dejando apreciar su monte de venus y sus rizos que escapaban por un borde, así como también la humedad de su sexo. Ella me miraba a los ojos y entreabría su boca mostrando su lengua húmeda y sus jugosos labios. Continúe subiendo la playera y la deje a la mitad de sus estomago dejando al descubierto su ombligo y me incline a besarla comenzando por los pies, mi lengua degustaba cada rincón de ese cuerpo; subía poco a poco por sus piernas y ella se retorcía de deseo. Llegue hasta su vulva y la comencé a besar por encima de las bragas, luego de ahí hasta su ombligo en donde me detuve para continuar quitándole la camiseta.

Despacio subí la camiseta hasta que sus senos fueron quedando al descubierto, sus rosadas aureolas se coronaban con unos pezones puntiagudos que me exigían ser mamados con suma delicadeza, como si se tratase de un par de bellas frutas jugosas. Continúe subiendo hasta que la prenda salió por su cabeza y la deje únicamente en bragas, unas deliciosas bragas blancas de algodón que se ceñían a su cuerpo dejando apreciar su monte de venus y unos cuantos rizos oscuros escapando por los bordes; mi excitación ya era demasiada y rápidamente me quite la camisa que traía puesta. Me dedique por completo a sus hermosos senos, que fui lamiendo y chupando con suma ternura, primero los pezones y luego todo lo demás. Subía por sus montañas de carne y luego deslizaba mi lengua hacia abajo; ella se ponía chinita mientras yo me satisfacía con sus redondas protuberancias.

Su respiración y sus gemidos contribuían a que mi propia excitación aumentara, mi verga quería escapar de su prisión y yo por mi parte no podía liberarla, ya que me encontraba muy ocupado en la belleza de los senos de mi hermana. Pero ella fue la que tomo la iniciativa en ese aspecto y con una de sus manos bajó el cierre de mi pantalón, para después sacar mi largo pito con gran facilidad y maestría. Su mano comenzó a moverse de arriba abajo por el tronco de mi falo, que se inflamaba cada vez más, su delicada mano de vez en cuando me apretaba y yo sentía que iba a explotar de un momento a otro.

Una de mis manos busco su vulva que comencé a frotar por encima de sus bragas, la sensación de suavidad y calor que emanaba de sus partes sexuales era exquisita, no podía contenerme pero luche para que esta posesión durase lo mas posible; así que continué frotando solo por encima de las bragas y sucedió, su entrepierna se humedeció una vez más.

Hasta este entonces fue que me puse de pie y ella se incorporo sentándose en la orilla del sillón, llevo sus manos a mi pantalón y los desabrocho, la prenda cayo al piso y mi erecto pene quedo al desnudo junto con todo mi ser. Ella lo siguió acariciando con sus manos y con uno de sus dedos tomo una gota del lubricante que escurría de mi miembro. Lo llevo a su boca y mirándome a los ojos lo chupo muy sensualmente. Luego poso sus labios sobre la cabeza de mi verga y muy despacio fue devorando mi barra de carne, la calidez de su boca fue bien recibida por mi herramienta que palpitaba de tanta excitación.



La felación que me estaba haciendo era fenomenal, nunca ninguna de mis novias me había hecho algo parecido. De su boca entraba y salía mi tubo de carne además de que ejercía la presión necesaria para que pudiese ponerse al rojo vivo y no quitaba sus ojos de los míos, como tratando de adivinar cuando era el momento justo para detenerse. Y justo cuando ya me iba a venir se detuvo.

Ahora es tu turno hermanito. Me dijo separándose de mi pene y poniéndose de pie.

Por supuesto, será todo un placer hacértelo. Conteste acercándome a ella.

Cuando estaba justo frente a mi hermana la comencé a besar ardientemente en la boca, nuestras lenguas se enredaban y se lamían como si ese néctar fuera necesario para vivir. Mis manos se encontraban acariciando su espalda y su cabello. Fui deslizando mi boca por su cuello, y ahí me detuve por unos instantes chupando como si fuese un vampiro. Después me fui deslizando más abajo hasta llegar a sus senos y besar y lamer sus pezones. Poco a poco me dirigí hacia abajo y después de pasar por su ombligo me encontré con sus bragas blancas y húmedas. Mis manos masajeaban sus nalgas, entonces las coloque en sus costados y muy lentamente fui descubriendo su sexo, su mata de vellos se podía ver ahora libre de su cubierta, su olor emano libremente y pude disfrutar de esta vista como nunca antes en la vida. Debajo de sus vellos los labios de su vagina afloraron mostrándose espléndidos y deseosos de amor. Pose mis labios sobre ellos y los comencé a mamar a besar y a chupar con el deseo más exaltado que nunca; ella gemía y se retorcía, mis manos se aferraban a sus nalgas y uno de mis dedos entraba y salida de su ano, mi lengua se introducía dentro de su vagina lo más hondo posible. Jugaba con su clítoris y me bebía sus jugos que escapaban del interior de su panocha.

Conté tres venidas de mi hermana y me detuve. Me puse de pie y la volví a besar pero la fui empujando hacia el sillón, ella comprendió lo que le insinuaba y se fue recostando, quedé yo encima de ella y nos seguíamos besando con gran cachondes.

Mi verga rozaba la entrada de su vagina, entonces ya no me detuve, metí una mano por debajo de mi cuerpo y tome mi falo, lo coloque en la entrada de su cueva y lo comencé a introducir despacio, poco a poco su vagina fue engullendo la totalidad de mi pene, ya que estaba hasta el fondo de ella empezamos con el vaivén, clásico ritual del amor.

Continuamos así por varios minutos y después cambiamos de posición, yo me acosté y ella se monto en mi moviendo sus caderas para satisfacerse sola. Su cuerpo se movía con gran velocidad y su vagina aprisionaba mi verga de un modo fantástico, podía ver mi pene entrar y salir de ella todo húmedo por nuestros jugos. Sus senos rebotaban de arriba hacia abajo mientras ella se incrustaba en mi instrumento; sus gemidos podían escucharse por toda la casa y mi respiración también.

La mire a los ojos cuando ya estaba apunto de venirme y entonces ella me hizo una señal con su cabeza que comprendí inmediatamente, ella también, estaba a punto de correrse, así que me contuve por un instante hasta que ella me dio el si y nos venimos juntos entre gemidos y gritos. Mi pene se hincho a su máximo y explote bañándole las entrañas, mientras que de ella manaban grandes cantidades de jugo vaginal que mojo todo mi pene y comenzó a escurrir por mis huevos y nalgas.

Ohhhh, así, que rico, mássss mássss. Gemía y gritaba mi hermana.

Ya, ya, ohhhh, ahhhh, tómalos todos ahhhh. Le decía yo.

Ella cayo sobre mi y nos dimos otro beso largo y profundo. Mis manos recorrían desde su espalda hasta sus nalgas y mi palo aun dentro de ella seguía moviéndose.

Quedamos totalmente exhaustos y por aproximadamente media hora dormitamos, estábamos abrazados cuando despertamos y ella me miraba, yo me le quede viendo y acerque mi boca a la suya, nos dimos un beso saboreando mutuamente nuestras lenguas.

Ahora que lo he hecho con tigo, no se que va a pasar. Le comente a mi hermana.

No te preocupes, creo que lo único que puede pasar es que nos sigamos viendo en algunas noches, y seguir gozando de esto. Nunca antes me lo habían hecho así. Me dijo ella con ternura en la voz.



Bueno, creo que tienes razón, pero basta de charlas y continuemos con lo que dejamos. Le indique.

Me pegue a sus labios y después baje a su vagina para darle una rica mamada, ella no se quería quedar atrás y se acomodo de modo que hicimos un 69, ella mama la verga de manera asombrosa y por lo que he notado también le gusta la forma en que se lo hago.

De esta manera mi hermana y yo continuamos haciendo el amor después de 10 años y aun nos encanta la forma en que lo hacemos, ya somos casados, pero quien sospecharía que lo haces con tu hermana o hermano, ¡¡no!!.

 

 

 
 

(c) 2005 incesto.ws

en incesto.ws luchamos contra la pedofilia, sexo con menores y explotacion sexual infantil ayudanos a combatirla.

Todos los relatos de incesto son enviados por nuestros visitantes, sin censura.