Relato de incesto
entre hermanos
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Esa tarde me encontraba solo con mi hermana, yo me
encontraba en mi cuarto y ella en la sala hablando por
teléfono con su novio, me encontraba demasiado caliente
y me masajeaba la verga por encima del pantalón, no
tenia nada que hacer ni con quien salir; después de un
rato oí como se despedía mi hermana y colgaba el
teléfono.
Estaba subiendo las escaleras y se dirigía a su
habitación, se acerco a mi puerta y toco.
¿Qué haces flojo? Me pregunto.
Nada, perdiendo un poco el tiempo, y tu. Conteste.
Pues no tengo nada que hacer y me acaban de cancelar
una cita, Así que me voy a bañar y después me dedicare
a ver televisión. Me comento y salió.
Poco rato después, empecé a escuchar como se metía a su
cuarto y salía, para entrar al baño, se abrió la llave
de la regadera y entonces me levante, sigilosamente me
dirigí hacia el baño y acerque mi oído, ella se estaba
desnudando ya que pude escuchar como deslizaba el ziper
de su vestido. Luego dirigí mi cabeza a la chapa de la
puerta y coloque mi ojo en la rendija de la cerradura.
Efectivamente, ella se encontraba en sostén y bragas.
Comenzó a mirarse al espejo, lo cual me permitió verla
por un largo rato, traía un juego de algodón blanco que
dejaba ver sus muy poco sus partes, pero que se le
ceñía al cuerpo estupendamente, la rajada de su culo
atrapaba parte de la tela, dejando ver la redondez de
su trasero, su vagina se notaba muy claramente y unos
cuantos de sus vellos escapaban por el borde la sus
bragas. Sus senos se notaban pequeños pero muy firmes y
su pezón se pegaba a la tela como queriendo escapar de
su prisión.
Después de admirarse un rato al espejo, se comenzó a
despojar de las pocas prendas que traía puestas, para
este entonces yo ya tenia la pinga más tiesa que una
barra de hierro forjado. Su sostén fue el primero en
dejarme ver sus senos hermosos que se erguían apuntando
hacia el techo con sus aureolas rosadas. Después sus
nalgas que a pesar de estar ella bastante delgada,
tienen una forma más que exquisita y su panocha ya no
la pude ver, porque se introdujo en la bañera y cerro
la cortina.
Una idea atravesaba mi mente mientras ella continuaba
bañándose, me encamine hacia mi habitación y tome del
cajón de mi buró un frasquito que había comprado para
ocasiones especiales, esté contenía mosca española. Me
dirigí a su recamara y vertí dos gotas del liquido en
el baso de agua que se encontraba sobre su escritorio.
Rato después eme encontraba en mi habitación esperando
con impaciencia, escuche cuando ella salió del baño y
se metió a su cuarto, poco más tarde salió y se dirigió
a la sala. Era tiempo de ver si mi plan había
resultado. Caminé hacía su habitación y busque el baso
que ya no se encontraba ahí; baje a la cocina y lo vi
en el lava trastos completamente vació.
Era la ahora de poner a funcionar mi estrategia, me
acomode en el sofá en donde ella se encontraba y me
puse a ver la tele junto con mi hermana, de vez en
cuando le hacía comentarios de cuan bonita era, para ir
sondeando el terreno. En un corte comercial me coloque
de tras de ella y le comencé a dar un masaje, primero
en el cuello, mis manos recorrían sus pequeños hombros
y su cuello, blanco como la nieve.
Note que le estaba gustando el masaje y no me detuve,
pero si fui avanzando más mis manos por su cuerpo,
deslizaba mis manos desde su cuello hasta la mitad de
su espalda, ella no decía nada pero me di cuenta de que
su respiración se agitaba.
Acuéstate para que pueda hacerlo mejor. Le dije.
Es-es-esta, bien. Respondió un poco perturbada.
Se recostó en el sofá quedando boca abajo, yo me senté
a un lado de ella en la orilla del sillón. Mis manos
continuaron recorriendo su espalda y poco a poco
avanzaba más hacía sus nalgas. Todo por encima de su
larga playera. Ya mis dedos comenzaban a tocar la base
de sus nalgas, pero yo quería disfrutar de este
momento, así que me retiraba y seguía en otro lado,
ahora masajeaba sus costados y pasaba la mano muy cerca
de la base de sus tetas y regresaba a la espalda, pero
cada vez más hacia las nalgas. De pronto y sin saberlo
ya me encontraba acariciando sus nalgas cachondamente,
mi mano se colocaba completamente encima de sus
cachetes y los masajeaba en círculos, después con mis
dedos dibujaba la hendidura de su culito y metía mis
dedos en la separación de sus nalgas para acariciar su
ano.
Ella respiraba agitadamente y separo un poco sus
piernas para que yo pudiera meter mejor la mano, podía
sentir sus labios vaginales a través de la tela de la
playera y sus bragas, los frote unos instantes y
regrese a sus nalgas. Me incline y comencé a besarle la
nuca, mis labios devoraban gustosos el sabor de la piel
blanca de mi hermana, su cabello largo estaba de lado y
con una mano se lo acariciaba mientras la otra seguía
ocupada en su escultural trasero. Pronto mi lengua
inicio su labor y empezó a lamer esa exquisita piel.
Me levante por un momento y ella se giro boca arriba,
sus ojos denotaban el deseo que sentía de ser poseída;
acerque mi boca a la suya y nos besamos como hombre y
mujer y no como hermanos, su sabor es delicioso. Mi
mano jugaba ahora con su vagina que ya se sentía muy
húmeda aun y cuando lo hacía por encima de su playera,
uno de mis dedos recorría todo el canal de su panocha.
Ella me besaba con gran vehemencia y me abrazaba
fuertemente. Podía sentir sus senos apretarse contra mi
pecho, sus pezones se erguían maravillosos y también
pude sentirlos a pesar de la camiseta.
Ya no pude resistir mas el deseo y mi mano bajo un poco
de su vagina para tomar el borde de la playera y
comenzar a subirla, me retire del beso que nos
estábamos dando para poder apreciar su cuerpo mientras
lo iba desnudando. Sus largas y delgadas pierna
aparecían ante mis ojos, blancas y con formas
deliciosas que me ponían cada vez más cachondo. Sus
bragas blancas fueron quedando a la vista, dejando
apreciar su monte de venus y sus rizos que escapaban
por un borde, así como también la humedad de su sexo.
Ella me miraba a los ojos y entreabría su boca
mostrando su lengua húmeda y sus jugosos labios.
Continúe subiendo la playera y la deje a la mitad de
sus estomago dejando al descubierto su ombligo y me
incline a besarla comenzando por los pies, mi lengua
degustaba cada rincón de ese cuerpo; subía poco a poco
por sus piernas y ella se retorcía de deseo. Llegue
hasta su vulva y la comencé a besar por encima de las
bragas, luego de ahí hasta su ombligo en donde me
detuve para continuar quitándole la camiseta.
Despacio subí la camiseta hasta que sus senos fueron
quedando al descubierto, sus rosadas aureolas se
coronaban con unos pezones puntiagudos que me exigían
ser mamados con suma delicadeza, como si se tratase de
un par de bellas frutas jugosas. Continúe subiendo
hasta que la prenda salió por su cabeza y la deje
únicamente en bragas, unas deliciosas bragas blancas de
algodón que se ceñían a su cuerpo dejando apreciar su
monte de venus y unos cuantos rizos oscuros escapando
por los bordes; mi excitación ya era demasiada y
rápidamente me quite la camisa que traía puesta. Me
dedique por completo a sus hermosos senos, que fui
lamiendo y chupando con suma ternura, primero los
pezones y luego todo lo demás. Subía por sus montañas
de carne y luego deslizaba mi lengua hacia abajo; ella
se ponía chinita mientras yo me satisfacía con sus
redondas protuberancias.
Su respiración y sus gemidos contribuían a que mi
propia excitación aumentara, mi verga quería escapar de
su prisión y yo por mi parte no podía liberarla, ya que
me encontraba muy ocupado en la belleza de los senos de
mi hermana. Pero ella fue la que tomo la iniciativa en
ese aspecto y con una de sus manos bajó el cierre de mi
pantalón, para después sacar mi largo pito con gran
facilidad y maestría. Su mano comenzó a moverse de
arriba abajo por el tronco de mi falo, que se inflamaba
cada vez más, su delicada mano de vez en cuando me
apretaba y yo sentía que iba a explotar de un momento a
otro.
Una de mis manos busco su vulva que comencé a frotar
por encima de sus bragas, la sensación de suavidad y
calor que emanaba de sus partes sexuales era exquisita,
no podía contenerme pero luche para que esta posesión
durase lo mas posible; así que continué frotando solo
por encima de las bragas y sucedió, su entrepierna se
humedeció una vez más.
Hasta este entonces fue que me puse de pie y ella se
incorporo sentándose en la orilla del sillón, llevo sus
manos a mi pantalón y los desabrocho, la prenda cayo al
piso y mi erecto pene quedo al desnudo junto con todo
mi ser. Ella lo siguió acariciando con sus manos y con
uno de sus dedos tomo una gota del lubricante que
escurría de mi miembro. Lo llevo a su boca y mirándome
a los ojos lo chupo muy sensualmente. Luego poso sus
labios sobre la cabeza de mi verga y muy despacio fue
devorando mi barra de carne, la calidez de su boca fue
bien recibida por mi herramienta que palpitaba de tanta
excitación.
La felación que me estaba haciendo era fenomenal, nunca
ninguna de mis novias me había hecho algo parecido. De
su boca entraba y salía mi tubo de carne además de que
ejercía la presión necesaria para que pudiese ponerse
al rojo vivo y no quitaba sus ojos de los míos, como
tratando de adivinar cuando era el momento justo para
detenerse. Y justo cuando ya me iba a venir se detuvo.
Ahora es tu turno hermanito. Me dijo separándose de mi
pene y poniéndose de pie.
Por supuesto, será todo un placer hacértelo. Conteste
acercándome a ella.
Cuando estaba justo frente a mi hermana la comencé a
besar ardientemente en la boca, nuestras lenguas se
enredaban y se lamían como si ese néctar fuera
necesario para vivir. Mis manos se encontraban
acariciando su espalda y su cabello. Fui deslizando mi
boca por su cuello, y ahí me detuve por unos instantes
chupando como si fuese un vampiro. Después me fui
deslizando más abajo hasta llegar a sus senos y besar y
lamer sus pezones. Poco a poco me dirigí hacia abajo y
después de pasar por su ombligo me encontré con sus
bragas blancas y húmedas. Mis manos masajeaban sus
nalgas, entonces las coloque en sus costados y muy
lentamente fui descubriendo su sexo, su mata de vellos
se podía ver ahora libre de su cubierta, su olor emano
libremente y pude disfrutar de esta vista como nunca
antes en la vida. Debajo de sus vellos los labios de su
vagina afloraron mostrándose espléndidos y deseosos de
amor. Pose mis labios sobre ellos y los comencé a mamar
a besar y a chupar con el deseo más exaltado que nunca;
ella gemía y se retorcía, mis manos se aferraban a sus
nalgas y uno de mis dedos entraba y salida de su ano,
mi lengua se introducía dentro de su vagina lo más
hondo posible. Jugaba con su clítoris y me bebía sus
jugos que escapaban del interior de su panocha.
Conté tres venidas de mi hermana y me detuve. Me puse
de pie y la volví a besar pero la fui empujando hacia
el sillón, ella comprendió lo que le insinuaba y se fue
recostando, quedé yo encima de ella y nos seguíamos
besando con gran cachondes.
Mi verga rozaba la entrada de su vagina, entonces ya no
me detuve, metí una mano por debajo de mi cuerpo y tome
mi falo, lo coloque en la entrada de su cueva y lo
comencé a introducir despacio, poco a poco su vagina
fue engullendo la totalidad de mi pene, ya que estaba
hasta el fondo de ella empezamos con el vaivén, clásico
ritual del amor.
Continuamos así por varios minutos y después cambiamos
de posición, yo me acosté y ella se monto en mi
moviendo sus caderas para satisfacerse sola. Su cuerpo
se movía con gran velocidad y su vagina aprisionaba mi
verga de un modo fantástico, podía ver mi pene entrar y
salir de ella todo húmedo por nuestros jugos. Sus senos
rebotaban de arriba hacia abajo mientras ella se
incrustaba en mi instrumento; sus gemidos podían
escucharse por toda la casa y mi respiración también.
La mire a los ojos cuando ya estaba apunto de venirme y
entonces ella me hizo una señal con su cabeza que
comprendí inmediatamente, ella también, estaba a punto
de correrse, así que me contuve por un instante hasta
que ella me dio el si y nos venimos juntos entre
gemidos y gritos. Mi pene se hincho a su máximo y
explote bañándole las entrañas, mientras que de ella
manaban grandes cantidades de jugo vaginal que mojo
todo mi pene y comenzó a escurrir por mis huevos y
nalgas.
Ohhhh, así, que rico, mássss mássss. Gemía y gritaba mi
hermana.
Ya, ya, ohhhh, ahhhh, tómalos todos ahhhh. Le decía yo.
Ella cayo sobre mi y nos dimos otro beso largo y
profundo. Mis manos recorrían desde su espalda hasta
sus nalgas y mi palo aun dentro de ella seguía
moviéndose.
Quedamos totalmente exhaustos y por aproximadamente
media hora dormitamos, estábamos abrazados cuando
despertamos y ella me miraba, yo me le quede viendo y
acerque mi boca a la suya, nos dimos un beso saboreando
mutuamente nuestras lenguas.
Ahora que lo he hecho con tigo, no se que va a pasar.
Le comente a mi hermana.
No te preocupes, creo que lo único que puede pasar es
que nos sigamos viendo en algunas noches, y seguir
gozando de esto. Nunca antes me lo habían hecho así. Me
dijo ella con ternura en la voz.
Bueno, creo que tienes razón, pero basta de charlas y
continuemos con lo que dejamos. Le indique.
Me pegue a sus labios y después baje a su vagina para
darle una rica mamada, ella no se quería quedar atrás y
se acomodo de modo que hicimos un 69, ella mama la
verga de manera asombrosa y por lo que he notado
también le gusta la forma en que se lo hago.
De esta manera mi hermana y yo continuamos haciendo el
amor después de 10 años y aun nos encanta la forma en
que lo hacemos, ya somos casados, pero quien
sospecharía que lo haces con tu hermana o hermano,
¡¡no!!. |
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