Mas que hijas, incesto padre hija

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Mas que hijas

 

Hola me llamo Juan en la actualidad tengo 38 años, soy viudo, con dos hijas, una de 18 y otra de 17 años, me casé joven con 20 años cuando nació la primera de mis hijas, al año siguiente Luisa, mi mujer, dio a luz otra niña. Cuando Marta y Magdalena que así se llaman, tenían 2 y 1 año respectivamente, una noche las dejamos en casa de mis padres para que Luisa y yo saliéramos a cenar, de regreso a casa un conductor ebrio se saltó un semáforo en rojo colisionando frontalmente con mi coche, con el resultado de Luisa muerta en el acto y yo gravemente herido, tardé en recuperarme completamente unos tres años, mientras mis dos hijas estaban al cuidado de mis padres, pero al finalizar mi tratamiento y puesto que ya me trasladaba a casa me las llevé conmigo y volqué todo mi cariño en ellas.

Así ha transcurrido mi vida desde entonces entre mis hijas y mi trabajo, las relaciones con otras mujeres eran esporádicas y tampoco quería llegar a tener ninguna relación estable, mis hijas ocupan mi corazón y me siento muy feliz pues más que relación padre e hijas es una de tres amigos.

Una tarde de un viernes, próximo el verano del año 1999, cuando Marta contaba con 15 años y Magdalena con 14, me pidieron permiso para ir a una fiesta que daba una compañera de clase en su casa, después de soltarles la consabida letanía de todos los padres a sus hijos las dejé ir y les dije que regresaran pronto, contestandome ellas que seguramente para las doce y media estarían en casa, yo les comenté que no iba a salir, que haría algún trabajo que tenía atrasado de la oficina y vería la televisión.

Y así fue, a las 8 de la tarde me había puesto al día con el trabajo, me preparé la cena y vi la tele, pero como ese día había hecho tanta calor, decidí apagar todas las luces abrir las ventanas, darme una ducha y meterme en la cama y allí ver la tele y dicho y echo, me metí bajo las sábanas como Dios me trajo al mundo y encendí la televisión de mi cuarto, disponiendome a ver la película que emitían esa noche, que por cierto era la erótica Enmanuelle.

Al cabo de un rato escuché la puerta de la calle y al momento entraron mis hijas diciendo que se habían cansado de la fiesta y con la calor que hacía habían decidido volver a casa a ducharse y hacerme compañía, yo la verdad que no sé si por las escenas de la película o por la calor que hacía y el tiempo que llevaba sin estar con una mujer tenía una erección de mil demonios, así que al entrar ellas encogí las piernas al objeto de disimularla, pues solo tenía la sábana que me cubría y sin calzoncillos el bulto era evidente, ellas miraron pero no dijeron nada solo se sonrieron y dijeron que se iban a duchar y después volvían a ver conmigo la película, yo traté de disuadirlas pero no hubo forma.

A los diez minutos volvieron envueltas en sus albornoces y se tumbaron en la cama cada una a un lado mio por encima de las sábanas, en ese momento en la película se veía una escena en que una muchacha joven se estaba masturbando sentada en un sillón de mimbre delante de Enmanuelle, esa escena me estaba poniendo cachondo nuevamente por lo que intenté apagar la televisión protestando mis hijas diciendome que no me violentara que ya habíamos hablado muchas veces de esos temas y no pasaba nada, y era cierto pues como ya dije eramos como amigos a los que se les cuenta todo, pero de todas formas no me encontraba satisfecho porque me estaba poniendo como un burro, en el sentido sexual, y mis hijas estaban allí conmigo en cama como si tal cosa y además con solo los albornoces puestos los cinturones se les aflojaban y cada vez veía mÁS parte de sus cuerpos.

En un momento determinado comentaron que hacía mucha calor en mi cuarto que no sabían como podía yo soportarlo pues ellas solo con los albornoces tenían mucha calor y entonces, no sé si por efecto de la película o porqué les dije sin mÁS que me había duchado y que desnudo me había metido debajo de las sábanas, ellas empezaron a reírse y a decirme que así no valía que porque no podían hacer ellas lo mismo, que tenían mucha calor, yo me calmé un poco y riendome les dije que se fueran a su cuarto y allí hicieran lo que yo, pero entonces Magdalena poniendo un mohín en su cara me dijo que así no podrían hacerme campa y de todas formas que yo ya las había visto desnudas mÁS veces, y sin esperar respuesta mía se quitaron el albornoz y se metieron debajo de las sábanas, cada una por el lado que estaban y me cogieron con sus brazos cada una de los míos.

Seguimos viendo la película pero la verdad es que mi cabeza ya no estaba en ella, tenía dos jovencitas desnudas acostadas a mi lado, entonces ya perdí la cabeza y sacando mis brazos las rodeé a cada una de ellas con uno, eso pareció gustarles pues se acercaron a mí rodeandome a su vez con sus muslos los míos, yo notaba sus pechos bien proporcionados en el mio y como mi erección iba en aumento y eso también debieron de notarlo ellas, pues la sábana poco a poco a la altura de mi entrepierna se iba abultando mÁS y mÁS, entonces Magdalena introdujo su mano por debajo de la sábana y con sus dedos acarició mi pene, yo intenté separarme pero al intentar hacerlo Marta hizo lo mismo y yo ya no supe que hacer, ellas siguieron jugando con mi picha y yo perdí la cabeza, empece por masajearle los pechos con cada mano a cada una de ellas y entonces me dijeron papá te queremos y te vamos a hacer feliz y joder si fuí feliz!.

Entonces levantandome ligeramente le dije a Magdalena que se pusiera de pié delante mía, tenía su coño a la altura de mi cara la atraje hacia mí cogiendola por las nalgas y se lo besé, se lo lamí entero, por fuera por dentro como un poseso, eso a ella la puso a cien y en un momento se corrió dos veces, entonces Marta dejó de seguir manoseando mi picha y dijo que ella también quería, cosa que hice pero mientras estaba con ella, Magdalena cogió mi verga y se la introdujo en su boca haciendome una mamada maravillosa, corriendome yo a la vez que Marta.

Les dije que descanaríamos un poco y entonces Marta me dijo que si Magdalena se había tomado mi leche ella también la quería por lo que empecé a masajearlas de nuevo a cada una de ellas para poco a poco notar como mi verga se ponía de nuevo en forma, entonces tomando a Magdalena por la cintura se la introduje en su coño, y al rato siguiente se la estaba metiendo a Marta, así alternativamente con una y otra, después de que ellas se habían corrido de nuevo y estando yo a punto para ello se lo hice saber a Marta y esta ni corta ni perezosa cogió la picha en su boca y empezó a hacerme una mamada, Magdalena mientras tanto lamía el coño de su hermana y yo a la vez le introducía dos dedos de mi mano en el de ella y así nos corrimos de nuevo, quedando extenuados y desmadejados sobre la cama.

Después de esto me di cuenta de lo sucedido, les pedí perdón por no haberme sabido controlar, diciendome ellas que llevaban tiempo planeando esto, que no podían verme como trabajaba y me desvelaba por ellas, sin recibir nada a cambio y que habían decidido que serían mis amantes, yo les dije que eso era imposible pero ellas me dijeron que no me preocupara de nada y así llevamos tres años y la verdad que muy bien.

 

 

 
 

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